Y vamos con otra palabra de sobra conocida por todos. Además, para mí lleva implícito algo así como la sabiduría, ser pragmático creo que siempre es una sabia decisión, aunque no lo parezca. Y es que conforme más problemas te van ocurriendo, más te das cuenta de la importancia de valorarlos en su justa medida, y optar por la solución más útil.
Por otro lado, buscar el pragmatismo en el día a día puede conllevar un estado natural de relajación frente a la vida. Puede no ser pragmático el perder tiempo con algo que ya ha ocurrido, que no se puede cambiar, que no tiene vuelta atrás. Puede no serlo tampoco el esperar eternamente que algo ocurra, sin poner la vista al frente y continuar avanzando. Todo esto está muy interrelacionado con el tema de la aceptación de la que hablaba antes. Ser pragmático te ayuda a buscar la solución más eficiente a cualquier tema.
La relajación antes mentada no es otra que la que nos trae el saber que no hay nada presupuesto, y que cuando llegue el momento decidiremos en consecuencia. Para qué sirve plantearse si algo va a ocurrir o no, cómo va a ocurrir, etc. Se puede trabajar en sopesar los diferentes resultados, aprehenderlos, y seguir funcionando hasta que la cuestión se nos plantee por sí sola. Entonces decidiremos, y sabremos que la decisión será la apropiada, si nosotros lo sentimos así. Cada uno es capaz de hacer un examen de conciencia y saber cuándo se ha hecho algo con intención de perjudicar a alguien (con maldad si se prefiere así) y cuándo no. Por tanto, defiendo que toda decisión tomada desde el interior, sin esa maldad, es la apropiada, y sin entrar en términos de correcto o incorrecto.
Recapitulando, el pragmatismo nos ayuda a valorar de una forma un poco objetiva, punto de vista muy necesario cuando se trata de la mente. Problemas muy grandes no lo son tanto cuando te dedicas a entenderlos en su total magnitud, y esa magnitud les da una forma finita, otorgándonos el don de ver más allá. Porque muchas veces el mayor problema no es este en sí, sino el hecho de no ver el final. Cuándo acabará esto, por qué sigo así, debería haber pasado, etc. Esas preguntas me las he hecho una y mil veces, y nunca tienen respuesta, porque no existe. No te despiertas un día y exclamas: “¡Todo solucionado!”. Ale, anoche estabas que te morías, pero hoy por fin estás de lujo. Lo que más cuesta es ser consciente del avance, tú no notas que tu pelo crece, pero cada día lo tienes un poco más largo. Pasa desapercibido y de repente tienes que cortártelo. En cambio, cuando es algo que te levantas cada mañana pensando, y cada noche antes de dormir tienes tu sesión de rallazo, es muy difícil desapegarse para contemplar los avances. Y la metáfora del pelo es un poco inexacta, porque crece lenta e inexorablemente, a más o menos la misma velocidad, pero siempre hacía delante. Es algo continuo, todo lo contrario a cualquier tema mental.
Tal vez tiene que ver más con un aprendizaje, pues no aprendes de golpe y para siempre, es algo que vas adquiriendo, mejorando, tienes tus días malos y tus días buenos, hasta que al final, dominas lo que te estés proponiendo. La mente puede que actúe del mismo modo, aprendes a vivir con ello, pero no es un hecho puntual y absoluto. Tienes que trabajar y trabajar hasta que eso forma parte de tu vida.
Y volviendo, para concluir, al pragmatismo, voy a parafrasear a un amigo que me ha dicho hace nada una gran verdad. Si tienes buenos momentos, ser pragmático es fácil, porque es sencillo aprovechar la situación para lo que sea. Tienes motivación, energía, bienestar. Pero cuando la cosa va mal… tendemos a encerrarnos, no querer saber nada de nadie ni de nada… entrar en un standby hasta que todo pase y podamos salir del caparazón, desperezarnos, y seguir nuestra bonita vida. Pero igual que decía que hay que aceptar tanto los buenos como los malos ratos, y ser consciente de que ambos son necesarios, como dice mi amigo, podemos aprovechar esos malos ratos de una forma increíble, porque son explosiones de creatividad. Sin problemas y malos ratos, seguramente las mejores obras de arte, las mejores canciones, poemas, novelas… no se habrían escrito. De hecho, sobre todo en la música y la poesía, parece que se componga más al desamor y la depresión, que a la alegría y la dicha.
Pragmatismo también puede ser encontrar lo bueno que hay en lo malo, y utilizarlo para mejorar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario